Seguro que te ha pasado alguna vez: estás acariciando a tu gato tranquilamente y, de repente, te da un mordisco. A veces es suave, otras un poco más fuerte, pero casi nunca ocurre “porque sí”. Los gatos utilizan los mordiscos como una forma de expresar algo, ya sea juego, molestia, emoción o incluso cariño.
Entender el motivo es importante para evitar malos hábitos y mejorar la relación con tu gato. Muchas veces el problema no es el mordisco en sí, sino no reconocer las señales que da antes.