Aunque el gato Americano de pelo corto es una raza fuerte y resistente, la
desparasitación es un cuidado básico e imprescindible para mantener su salud.
Los parásitos, tanto internos como externos, pueden afectar a cualquier gato,
incluso a aquellos que viven exclusivamente dentro de casa, ya que pueden
llegar a través de la ropa, el calzado, otros animales o alimentos.
La desparasitación interna protege frente a gusanos intestinales como
lombrices y tenias, que pueden causar diarrea, vómitos, pérdida de peso,
abdomen hinchado o debilidad general. En gatitos se recomienda comenzar a
las pocas semanas de vida y repetir cada 2–3 semanas hasta los 3 meses. En
gatos adultos, lo habitual es desparasitar cada 3 meses, aunque el
veterinario puede ajustar la frecuencia según su estilo de vida. Los
tratamientos suelen administrarse en forma de pastillas, jarabes o pipetas.
Por otro lado, la desparasitación externa previene pulgas, garrapatas y
ácaros, responsables de picores, alergias, infecciones cutáneas e incluso
transmisión de enfermedades. Para ello se utilizan pipetas, collares o
comprimidos antiparasitarios, generalmente con aplicación mensual o
trimestral.
En el caso del Americano de pelo corto, su pelaje denso puede ocultar
parásitos, por lo que conviene revisarlo regularmente y mantener una buena
higiene del entorno: limpiar camas, mantas y aspirar la casa con frecuencia.
Mantener un calendario regular de desparasitación, junto con vacunas y
revisiones veterinarias, ayuda a garantizar que este gato disfrute de una
vida larga, activa y libre de molestias.